Jordania 2014. Odisea en el espacio. Episodio III.

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Hoy por fin toca algo de pista y senderete. Estoy bastante animado, abandonar el asfalto siempre me motiva. La etapa comienza saliendo de Karak con constantes subes y bajas. Cuando estamos cerca del borde del Wadi Afra unos señores muy amables nos preguntan que a donde vamos, al reponderles nos indican que por ahí no es, que tenemos que coger la carretera. Les seguimos hasta la carretera, pero nuestro camino no va por ahí. Volvemos a coger nuestra idea inicial y comenzamos la bajada por una carretera.

Estatua de Saladino
Estatua de Saladino
Basura en Karak
Basura en Karak
Mezquita en el camino.
Mezquita en el camino.
Inicio de la pista
Inicio de la pista

De repente, en plena bajada, aparece una jauría de pequeños mastines (perros pastores de allí) que básicamente se nos quieren comer. Paro y me bajo de la bici cagando madalenas y la coloco entre ellos y yo. Elena, del susto al ir a parar, pierde el equilibrio y se cae, rápidamente se levanta y sigue la misma estrategia que yo. De la nada sale un beduino tirándoles piedras a los perros despejando el tema, se acerca me da la mano y me dice: Welcome to Jordan!!! Le agradezco el detalle y todavía con el pulso acelerado seguimos. En cuanto volvemos a montarnos los perros salen a perseguirnos, menos mal que es cuesta abajo. Aquí no acaba nuestra odisea perruna Unas curvas más abajo nos encontramos con un rebaño a la derecha de la carretera y media docena de perros apostados en las sombras de las rocas a la izquierda de la carretera. En cuanto nos aproximamos, comienza el ataque: Nos bajamos y nos alineamos en tortuga al más puro estilo romano (una bici a cada lado y nosotros en medio). Vamos cruzando y los perros nos van rodeando, no he podido coger piedras (será la última vez que me pase). En cuanto podemos, seguimos montados a toda prisa, que estrés con los perricos. Cogemos por fin la pista que sigue descendiendo al fondo del valle.

El Wadi
El Wadi
Los vehiculos descansando
Los vehículos descansando

Cada vez esta peor, tramos que se han caído, agujeros, regueros del agua, vamos que al final nos tenemos que bajar de la bici. Bajamos como podemos, el calor empieza a apretar de recio. Seguimos el track pero éste es poco ciclable hasta que al poco de llegar al fondo del barranco donde se ve vegetación la pista desaparece. Nos toca cargar con la bici a cuestas y cruzar el barranco para coger la pista al otro lado. Mientras descansamos a la sombra, oímos unos cánticos, es un pastor que está por arriba del monte de donde acabamos de bajar. Como es normal en los pastores, manda todo el rebaño para abajo a toda virgen, incluido el burro. No preocupo mucho hasta que escucho unos ladridos y veo que bajan los perros a toda virgen. En ese instante le digo a Elena que se monte en la bici que tenemos que salir huyendo. Tras alejarnos lo suficiente ya vemos nuestro objetivo: Wadi Afra.

 

Por fin el fondo del valle
Por fin, el fondo del valle

En teoría unos baños públicos muy visitados por los Jordanos es lo que nos teníamos que encontrar en el fondo del valle donde debíamos pasar la noche. Y estar, estaban, pero cerrados. Menos mal que cuando llegamos había un baño público abierto y pudimos coger agua y descansar a la sombra. Pero esto estaba abierto para que los beduinos cogieran agua. Así que en cuanto llegaron, llenaron la garrafa, cerraron y se fueron. Era cerca de la una y el calor estaba en su máximo apogeo, sin comida ni agua para pasar la noche allí nos toca intentar llegar a Tafila. Tenemos más de mil metros de subida. Comenzamos con la calma pero el calor es agobiante. Vamos ascendiendo las rampas muy poco a poco pero llega un momento que la situación se torna desesperada así que decidimos parar en una sombra mínima junto a una gran piedra a esperar algún coche que suba y nos lleve a Tafila.  No pasa ni el tato por aquí, pero finalmente amanece un beduino con dahitsun destartalado, no habla ingles, negociamos para que nos lleve a Tafila y finalmente acepta.

Nuestro Taxista beduino
Nuestro Taxista beduino

Ya en Tafila, comemos en un garito dos panes de pita rellenos de muchas cosas y dos refrescos por 1 JOD!!! Vamos este es el primer sitio donde nos cobran precio jordano : )

Ya que estamos vagonetas cogemos una furgoneta para ir a Dana. Aquí en Tafila nadie habla ingles así que todas la negociaciones son complicadas. Además, Elena intenta meterse en una de las negociaciones y alguno de los negociantes se va porque no negocia con mujeres. Llegamos a Dana con más pena que gloria pero contentos de haber salvado el día.

Aprovechamos para ver el atardecer y recuperar fuerzas.

Dana
Dana

 

Hemos decidido tomarnos el día siguiente de descanso y visitar el cañón a pata.

Opipara cena
Opípara cena

 

Al día siguiente, nos levantamos temprano y nos vamos de paseo, como siempre se comienza bajando. El paisaje es espectacular.

Roquedo en Dana
Roquedo en Dana

Hay abundantes flores a pesar del aspecto desértico del valle.

Flores y un capullo.
Flores y un capullo.
Mas flores
Más flores
Flores
Flores
Flores en la roca
Flores en la roca

Después de llegar al fondo del wadi, “solo” nos queda volver a la aldea 800m más arriba. Iniciamos la subida con la calma y con calor. No encontramos con un todo terreno y un tipo mirando por unos prismáticos que nos invita a sentarnos con él para ver aves. Y ya que estamos, prepara un té y saca un melón. Conversamos sobre las diferencias entre la familias jordanas y las europeas. Después, nos lleva por una faja colgada en un paredón del barranco a ver más aves. Aparece su hijo que resulta que es guarda del parque y están vigilando los buitres leonados. Nos despedimos cortesmente, tenemos que seguir subiendo.

Nuestro anfitrion.
Nuestro anfitrión.

Tras llegar al pueblo, pasamos el resto de la tarde vagueando.

P.D: Los niños siguen sin tirarnos piedras.

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